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Acuchillado, lijado y barnizado

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Acuchillado, lijado y barnizado

Cambiar su suelo de madera no siempre es la mejor opción, el parquet pegado, flotante y tarima puede lijarse quedando completamente nuevos. Se puede aplicar tintes, con una amplia variedad de colores imitación a maderas ( nogal, jatoba, wengue, blancos, grises, etc. ) Un buen lijado es fundamental para un perfecto acabado. El proceso de lijado requiere diversas pasadas, con lijas de diferentes granos, posteriormente se procede a emplastecido de juntas, grietas o fisuras. Por ultimo se aplica el barnizado, realizando mínimo 3 manos de barniz, dejándolo un día entre mano y mano para que seque.

Acuchillado

El acuchillado y barnizado del parqué o tarima, para restaurar la madera y el barniz o acabado que la protege. No hay que confundirlo con el apuñalamiento o ataque con arma blanca. El acuchillado hace referencia al método manual con el que se retiraba la capa dañada de la madera. En el cuadro Les raboteurs de parquet del artista francés Gustave Caillebotte, se observa cómo se rascaba o acuchillaba la madera con utensilios de metal. La posición, el cuidado y el tiempo requerido hacían de este trabajo algo muy duro y artesano.

Actualmente se ha mecanizado el proceso, incorporando máquinas lijadoras-aspiradoras de gran potencia. Además los nuevos barnices, que son más sencillos de aplicar y no tóxicos, prologan la vida y el uso de la madera. Los motivos más habituales para acuchillar son lo siguientes:

  • La madera, debido a la exposición a los rayos ultravioletas o uv, oscurece, también la cola, pierde adhesividad y debido al uso, las tablas o piezas, se mueven.
  • Rayazos producidos por impactos, animales, grava o muebles.
  • Manchas negras en zona de agua (radiadores, baños, cocinas).
  • Manchas de grasa en salones y habitaciones.
  • El barniz pierde brillo o amarillea.

Lijado

Se retira la capa existente de barniz mediante una máquina de acuchillar (ancho 20, 25 o 30 cm) con lija gruesa (proceso de desbastado), generalmente de grano 24 o 36. A continuación se pasa una lija de grano 40, 50 o 60, se emplastece con polvo de serrín lo mas fino posible, que se consigue mezclando resinas de poliuretano (o de urea formol) con serrín fino de la madera, y se aplica directamente con espátula, para minimizar las grietas u oquedades. También existes emplastes con base de acetato de polivinilo preparados para su uso.

Tras esperar 30 minutos, se retira el emplaste, y se continua pasando la lija de 40, 50 o 60. Se hará un tercer pase con lija de grano 80, 100 0 120 (proceso de afinado) y se acabará puliendo con un grano 220, en máquina de acuchillar o buffer (lijadora orbital). En los laterales, se pasan normalmente un número inferior de lijas, dependiendo del tipo de barniz, y el acabado puede ser diferente de las zonas centrales. Dependiendo del estado del material y del mismo parqué o tarima, puede variar el tipo de lijado, así como el número de pasadas.

El parquet o tarima se encuentra entrecruzado, al hilo, en espiga, y con distinto tipo de motivos. Por lo que requiere un tipo de técnicas de acuchillado diferentes según el caso. El acuchillado se realiza con máquinas que llevan unas pequeñas cuchillas (minúsculos cepillos de carpintero) que levantan el barniz y parte de la madera, mientras que el lijado es una abrasión realizada mediante una lija abrasiva que solo levante (si si así se desea) una capa de barniz para poder rebarnizar sólamente la capa dañada.

Barnizado

Cuando la madera está preparada y pulida, se aplica una mano de imprimación, fondo o tapaporos. Con esto se busca rellenar o saturar la superficie porosa microscópica de la madera, y conseguir una superficie sólida para que las siguientes manos tengan adherencia, y ofrezca cierta nivelación. Hay que tener cuidado en no aplicar poliuretano de terminación, ya que puede tostar u oscurecer mucho la madera, sobre todo las claras como roble, haya, arce, etc.

Tras esperar un número de horas que oscila entre 1 y 4 horas, dependiendo de las condiciones y el material, se procede a pulir el puro o "matar el poro", con lo que se liman las asperezas existentes. Se aplica la primera mano de acabado, se esperan unas 4 a 8 horas, dependiendo de las condiciones y el material, y se aplicaría la 2º mano de acabado, y última 3º total.

Entre estas manos, puede ser necesario un pulido o una correción puntual. Tras pasadas unas 12 o 24h, adquiere una dureza transitable suficiente para ser pisada, pero todavía sin la dureza total que se adquiere pasado una o dos semanas. El acabado tiene que ser uniforme, respetando el color natural de la madera (lo más común), y ofrecer resistencia en al menos diez años al paso regular, leves impactos, químicos comunes, agua y sol.